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LORNA MUÑOZ DESLUMBRÓ EN SEMANA CHILOTA EN EL PABELLÓN DE CHILE EN EXPO MILÁN 2015

17 Ago 2015

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La joven chef de 36 años y proveniente del barrio Lillo, tiene su restaurante Travesía hace más de seis meses en el borde costero de Castro y rodeado de palafitos. Hoy, Lorna Muñoz se encuentra representando a Chiloé y realizando muestras gastronómicas a los más de 7.000 visitantes que llegan diariamente al pabellón de Chile.

Desde pequeña se sintió atraída por la cocina y por el rol chamánico que entrega. Para ella en Chiloé no es difícil involucrarse con la cocina, especialmente si se es mujer. “Todo el día se cocina porque en nuestros hogares, especialmente campesinos, las cuatro comidas se hacen en casa. Es un desafío cotidiano y las preparaciones del alimento constituyen una puesta en escena casi ritual”.

Para Lorna, cocinar es una alquimia que involucra a toda una cultura. Cuando cocina para los no chilotes trata de involucrarlos con el sabor, los olores y los tejidos alimenticios de los archipiélagos. “Un seco de robalito ahumado debe sugerir y encantar como lo hace la llama de un fogón isleño”.

Según su experiencia, para el chilote la comida y la bebida son fundamentales para la fiesta o la celebración. Debe ser contundente para el hambre y el frío. Mucha proteína de cordero y cerdo. Pero, por sobre todo, la comida debe ser conversada, brindada, reída y compartida.

“Para quienes vivimos en la isla las comidas que más nos representan son las heredadas desde hace muchas generaciones y que forman parte de nuestra cotidianidad. Nuestras preferencias son estacionales y aprovechamos los productos que la naturaleza nos va brindando”.

Entre los platos preparados en su clases de cocina durante la semana chilota en el Pabellón de Chile están: curanto en olla acompañado de pebre de cochachuyo, choritos rebozados en acelga con salsa de lamilla, postre brujo: manzanas caramelizadas, crocante de harina tostada y avellanas, charquicán de piure, limonada de miel de ulmo, refresco de mate, pescado blanco ahumado acompañado de luchicán y color chilote, chanchito al humo y papitas chancadas, entre otros.

“Siento orgullo y alegría de poder estar en Italia mostrando nuestra cocina más allá de nuestras fronteras. He sentido que no estamos cocinando solas, me impulsa pensar que las ollas están siendo revueltas además por nuestras abuelas y madres y  ojalá  nuestros hijos y ellos sepan ponerle su impronta. Además venir con doña Flor ha sido una linda experiencia. Ella además de mi compañera, es mi amiga, compartir este viaje con ella ha sido lindo”, indicó Lorna.

A Italia la acompañó Flor Leiva, amiga y cocinera de hace muchos años. “Para mí ha sido una experiencia linda, con la que me siento feliz de mostrar mi cultura. Nunca pensé vivir una experiencia tan maravillosa. Me siento orgullosa de estar en este país mostrando lo que hago siempre y que la gente lo valorice. Siento orgullo de ser chilota.
La gente ha sido muy generosa. Este es un lindo país. Mis compañeros en la cocina, nos han ayudado mucho, son alegres. Doy gracias a dios de estar aquí”, finalizó Flor.

Su sueño gastronómico hoy tiene que ver con la educación, sostiene que “Chiloé debiera ser un centro de abastecimiento de productos locales y de producción limpia para el sur de Chile”. Las carreras de cocina, profesionales y técnicas según su opinión debieran tener en gran medida un currículo que impulse el desarrollo creativo en la formación del cocinero primero desde la tradición, que el joven se sienta orgulloso de lo que come en su casa y no esconda las ollas cuando llegan visitas.

 

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