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“DOÑA TINA” ACERCA LA COMIDA CHILENA AL PÚBLICO DEL RESTO DEL MUNDO

25 Sep 2015

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Agustina Gómez no es un nombre que haga memoria entre los chilenos, pero si dicen “Doña Tina”, a más de alguno se le viene a su cabeza la tradicional comida casera y sobre todo su restaurante que tiene el mismo nombre y que ya tiene más de 30 años de trayectoria. Es ahí,  en Lo Barnechea donde prepara diferentes platos como su famosísima empanada, la tradicional cazuela, los porotos granados, pastel de choclos, pan amasado, entre muchos otros platos.

“Doña Tina” llegó a Milán acompañada de su hija Angélica para realizar las tradicionales demostraciones gastronómicas que forman parte del Pabellón de Chile. En su primera presentación, a empresaria gastronómica de 74 años preparó pan amasado con pebre, puré picante con cerdo, porotos con riendas y de postre leche nevada. Posterior a ello, tendrá dos clases más donde cocinará otros platos como pollo arvejado, su famosa empanada, carbonada, etc.

Es la  primera vez que está en Milán, Italia y emocionada mira al cielo y agradece todas las cosas lindas que le ha dado la vida, entre otras cosas su hijo adoptivo haitiano que hoy tiene 8 años.

“No partí como Doña Tina. Nací y me crie en San Carlos, Ñuble, y fui a Santiago a trabajar en casas. Ahí fue donde tuve que aprender a hacer mis primeros platos, atender y armar una bonita mesa, que son cosas que mantengo en mi restaurant hasta el día de hoy”, explicó.

Su historia comenzó hace más de cuarenta años donde junto a su marido vendían pan en la comuna de Lo Barnechea, donde hoy tiene su restaurante.  “Yo jamás tuve la ilusión de tener un negocio, lo de vender pan se nos ocurrió como una forma de salir del paso, empujada por la necesidad de mantener a mi familia. No tengo estudios formales, nunca pasé por el colegio y eso dificultó las cosas cuando busqué una mejor situación para dar de comer a mis diez hijos”.

La gente del sector donde vivía poco a poco comenzó a conocerla y buscar su bandera blanca que indicaba que ya estaba recién salido y calentito el pan amasado. Con eso andando, le surgió la inquietud de preparar empanadas y tal fue el éxito que se pusieron con su primer local que se asemejaba más a una ramada donde la gente se sentaba a disfrutar la empanada recién salida del horno.

“Creo que aprender una técnica requiere de paciencia y mucha práctica. Cuando empecé no tuve vacaciones durante veinte años. Todavía me levanto a las seis de la mañana y a las siete y media llego a lavar todos los manteles. Mis hijos me han pedido que lo deje, pero eso sería matarme. Me gusta desde temprano ver cómo se va armando el trabajo del restaurant, pero de lejos, hoy en mi cocina hay demasiada gente”, explicó Agustina Gómez.

Su paso por Milán lo describe como una experiencia inolvidable que fue lo máximo para ella, se encontró muy a gusto con el público. “Estar acá me recuerda por todo lo que pasé, y verme acá me emocionó. El pabellón es hermoso, nunca pensé encontrarme tan a gusto, esto es como una familia hermosa. Creo que si yo lo cuento en Chile no me lo creen, porque es fantástico, es una linda fantasía”, indicó Doña Tina

A esta experiencia la acompañó su única hija mujer, Angélica Olivares, quién indicó que “fue una experiencia maravillosa, estoy feliz y súper contenta. Representar a mi país estando tan lejos es súper gratificante. Vi a la gente que le gustó mucho todo lo que preparamos. Mi mamá se emociona mucho cuando habla de su vida, de cómo empezó. Yo me  aguanté, porque estaba igual. Es un sacrificio súper grande dejar Chile, pero estar acá es inolvidable”.

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